El arquitecto y presidente de la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno, nos brindó una entrevista explicando las remodelaciones que se están llevando a cabo en el lugar.
http://www.youtube.com/watch?v=FvquDOjwma8
miércoles, 28 de septiembre de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
Nuevo golpe a Khadafy: cayó su temida fortaleza
Fue tomada por los rebeldes; sigue sin saberse dónde está el líder
TRIPOLI.- "¡Libia free!", "¡Allah Akbar!", "¡We got the freedom!", "¡Khadafy out, Khadafy over!"
La emblemática Plaza Verde de Trípoli estalla. "¡Welcome to free Libia!", grita un hombre de barba con un fusil Kalashnikov que, como todo el mundo aquí, con la mano hace la V de la victoria.
El sol está cayendo. Columnas de humo negro se levantan desde el barrio donde se erige el temido complejo de Bab al-Aziziyah, la legendaria fortaleza del ahora superodiado Muammar Khadafy.
Su régimen de 42 años quedó moribundo. Después de encarnizadas batallas con las fuerzas oficiales, los rebeldes tomaron ayer el control de Bab al-Aziziyah, aunque sigue sin saberse dónde se encuentra el líder libio. Horas antes, uno de sus hijos, Saif al-Islam, había afirmado que su padre seguía en la capital.
Frente al palacio, un joven rebelde estaba subido a un monumento levantado en recuerdo de los ataques aéreos de Estados Unidos contra ese recinto, en 1986: un enorme puño dorado que se cierra y destroza un avión norteamericano. Un símbolo del desprecio de Khadafy por Occidente.
La carpa beduina blanca del coronel libio, donde solía recibir a mandatarios extranjeros, fue incendiada, y el humo flotaba en un patio de juegos para niños cercano. También una estatua dorada de Khadafy fue destruida y su cabeza, cortada. Varios rebeldes la pisoteaban y la pateaban.
Más tarde, Khadafy dio un mensaje a través de la estación radiofónica Al-Oruba y al-Rai TV: la retirada del Bab al-Aziziya fue una "jugada táctica", dijo. "Martirio o victoria", arengó.
Trípoli estalla y no se entiende si se festeja o se combate. Sí hay euforia en las calles, donde se ven decenas de barricadas, check points de rebeldes mal vestidos y armados hasta los dientes, más parecidos a la Armada Brancaleone que a otra cosa. Pero también reinan la anarquía, el caos.
El olor a pólvora de los combates se entremezcla con las montañas de basura maloliente que se acumulan en todas las avenidas, donde no hay ni un negocio abierto ni gente en la calle, salvo los combatientes, los libertadores, que son todos chicos muy jóvenes que sonríen, les dicen welcome a los recién llegados y hasta regalan bebidas frías y bizcochos.
Casi no hay tránsito. Muchos barrios del Oeste están sin luz y sin agua. Como en toda revolución, la policía y el orden han desaparecido, y comienzan a verse las primeras escenas de saqueos.
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